Todas las plantillas gratuitas tienen la misma forma: tu nombre, el suyo, unas líneas y un total. Esa forma no está mal, y es también la razón por la que tantos autónomos acaban haciendo tres rondas extra de trabajo gratis. El documento decía cuánto cuesta el trabajo. Nunca dijo cuándo deja de valer el precio, qué no incluye, cuántas rondas de cambios entran ni dónde acepta el cliente todo eso.
Esos cuatro campos son toda la diferencia entre un número en un correo y un documento que zanja una discusión seis semanas después. Por eso aquí se piden, y por eso cada uno que falta viene con lo que probablemente te va a costar.
Y hay algo que la categoría tiende a difuminar: ¿es un precio cerrado o una estimación? Un presupuesto te compromete. Una estimación puede variar, y decirlo desde el principio convierte un cambio posterior en una conversación y no en una pelea.